Déficit, desempleo, recesión

Con decisión política y desinfectando la economía de la politiquería, del dogmatismo ideológico y del desperdicio, se podría gradualmente ir corrigiendo varios de los problemas de difícil solución pero no imposibles. El Ecuador de noviembre 2009 adolece de un déficit fiscal proyectado para el 2010 de $4 600 millones, 8,2% del PIB, que con un supuesto financiamiento interno y externo se reduciría a $3 000 millones, 5,3% del PIB. Al mismo tiempo, el año 2009 la economía tendría un crecimiento cercano a cero con más de tres trimestres consecutivos de caídas de producción, recesión en cualquier parte del mundo, y un 2010 que no registrará un crecimiento mayor al 3%. Muestra también un desequilibrio externo en su comercio exterior de $1 300 millones el año 2009 y un pequeño superávit comercial estimado en $14 millones para en 2010.

Así mismo, mantiene el desempleo cercano al 10% y un subempleo del 51% de la población económicamente activa, es decir, seis de cada 10 ecuatorianos o está desempleado o subempleado sin contar con aquellos que ya no buscan empleo y escapan de estas cifras. Esto último, por cierto, de una gravedad significativa que alimenta la inseguridad y la delincuencia.

Lamentablemente las posibilidades de revertir esta realidad no son altas, pues el sesgo ideológico lejos de moderarse se ha ido radicalizando. Ya está el líder venezolano gritando a todo pulmón la instauración de la V Internacional Socialista por no decir claramente la V Internacional Comunista, en un discurso no solo fuera de lugar por el desastre que fueron estos regímenes en la historia de la humanidad, sino además increíblemente aupado y de forma inaudita por delegados ecuatorianos, ellos también desenfocados del momento que vive el mundo. Estamos probablemente a años luz de esperar un manejo ordenado de las finanzas públicas, de una gestión que promueva la inversión extranjera y atraiga financiamiento internacional y de una búsqueda por revivir la inversión privada para contrarrestar el problema del empleo. Probablemente los deseos de rectificación calzan más en lo que algún político llamó años atrás como "sueños de perro".

Un país que administra la economía sin el menor cuidado, que persigue un sistema atentatorio de las libertades públicas, que amenaza la democracia y se aísla de la economía internacional, está destinado al fracaso con todo lo que ello conlleva. El trágico desenlace de una gestión pública de esas características es muy probable. O revienta por la economía o revienta por la política. Podrá sobrevivir cierto tiempo pero el futuro no cambia. No se sabe la fecha pero el final se puede esperar. ¿Acaso los ecuatorianos podemos vivir esperando todos los días que suene el teléfono para avisarnos de algún familiar asesinado? ¿Cómo produzco más y contrato más trabajadores si el financiamiento es limitado, si aumentan impuestos en plena recesión, si entorpecen la administración privada con salarios "dignos" que son más bien salarios demagógicos y, además, cómo produzco con normalidad sin luz?

Artículo de opinión publicado originalmente en el
diario Hoy, 30 de noviembre de 2009. Por Mauricio Pozo Crespo.
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