Con un increíble desparpajo, la asambleísta justificó el régimen punitivo administrativo que se planea instaurar contra los periodistas con el argumento de que lo mismo se hace con los peatones cuando se los sanciona por cruzar las calles fuera del espacio reservado para ellos, el espacio “cebra”.Es decir, para Correa la libertad de expresión es comparable con el derecho a caminar por las calles. Si al peatón se le imponen sanciones por no usar el paso cebra ¿por qué no se puede multar al periodista o cerrar a un diario porque a juicio de una entidad administrativa no ha dicho la “verdad”? Esto afirmado por algún bochinchero callejero pasaría desapercibido. Pero que lo afirme una asambleísta –que de paso está encargada de preparar una ley de comunicación– es inaudito.
Pero eso no fue todo. Dijo –con igual frescura– que no hay por qué temerle a las sanciones, pues, en Estados Unidos e Inglaterra hay un sistema igual al proyecto Correa. Es decir, que, según ella, allá existe un órgano administrativo capaz de multar a periodistas y clausurar diarios o revistas por difundir información que a criterio de la entidad administrativa no sean información “verificada” o “verídica”. Esto ya no es un error sino una mentira.
En materia de libertad de expresión el sistema estadounidense es el más abierto del mundo. La Primera Enmienda a su Constitución estuvo dedicada precisamente a garantizarla. Y lo hace, según muchos, de una forma radical, pues, prohíbe al Congreso aprobar leyes que la puedan afectar. (“Congress shall make no law… abridging the freedom of speech, or the press…”). La jurisprudencia ha sido constante, en ocasiones llegando a extremos, en defensa de este derecho. Y no se diga Inglaterra, donde la ciudadanía goza de total libertad de expresión. Habría sido interesante que la asambleísta dé fechas y nombres de los diarios o revistas clausurados, y de los periodistas multados, en esos países por emitir información que según alguna entidad administrativa no era información “verificada” o “verdadera”.
¿Por qué creen que Correa no se atrevió a demandar al Wall Street Journal por su publicación sobre los vínculos del Gobierno con las FARC?
¿Recuerdan su amenaza? Si ese diario no rectifica esa mentira en una semana lo demandaré. Bueno el Journal nunca rectificó, y jamás hubo la demanda. (Un juez estadounidense la hubiese echado a la basura…).
Bajo la ley de Correa una información como la del Wall Street Journal (o un reportaje como el del diario Expreso sobre los contratos del hermano…) conllevará multa o cierre del diario. Hacia allá vamos, hacia un sistema de total censura que garantice completa impunidad al Gobierno y sus alcahuetes. Bueno, si para Correa Cuba es el “ideal de la democracia”, la Ley Mordaza es el paso indicado.
Artículo de opinión publicado originalmente en El Universo, 17 de noviembre de 2009. Por Hernán Pérez Loose.
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