La ley del embudo

Por Carlos Jijón

Debo admitir que ni siquiera me sorprendí cuando escuché a los periodistas de Telesur (la cadena de noticias auspiciada por el gobierno de Venezuela) reclamar airadamente por el cierre de varios canales de televisión en Honduras.

Ellos, que representan a un Gobierno que cerró ya a Radio Caracas Televisión y que ha anunciado también el retiro de la frecuencia de Globovisión; ellos, que representan a una corriente política que propugna por cerrar a otro canal de televisión aquí en el Ecuador, ellos denunciaban ayer, indignados, el ataque a la libertad de expresión por parte del Gobierno hondureño en funciones. Y sospecho que pocos se han sorprendido, porque ya nos vamos acostumbrando a ese doble discurso.

Zelaya violó la Constitución de Honduras al forzar (con el auspicio de Venezuela, que hasta le imprimió las papeletas) una "encuesta" para plantear una reforma que le permita reelegirse, pese a la opinión en contra del Congreso y de la Corte Suprema de su país.


Hace un mes, cuando impulsaban el regreso de Cuba al sistema interamericano, el propio Zelaya declaró que la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos era "una babosada", en medio del coro de sus presidentes aliados que clamaban por la necesidad de salir de la OEA. Han cerrado congresos, perseguido medios de comunicación, concentrado el poder de manera antidemocrática, para ahora cobijarse en la OEA y clamar por la vigencia de la Constitución y el Estado de Derecho.

Yo creo que los que creemos en la democracia, en la vigencia de una democracia republicana en la que se respeten los derechos de las personas y sus libertades, debemos tomar nota de esa hipocresía y continuar con la defensa de nuestros valores. El golpe de Estado en Honduras debe ser condenado. La Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos debe respetarse, y los países que no respeten sus normas deberán ser expulsados del sistema como unos parias.

Por supuesto, eso incluye a Cuba. Y también a Venezuela, a Bolivia y al Ecuador. Va a ser difícil entender que Honduras sea expulsada por sacar del poder a un presidente que violó la Constitución y que, al mismo tiempo, recibamos alborozados a un Régimen que se perpetúa en el poder con el apoyo de las armas desde hace 50 años. La democracia no es solo un presidente que gana elecciones. Supone también el respeto a la independencia a las otras funciones que igualmente han sido elegidas por el pueblo, y la separación e independencia de las mismas. Incluye el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Implica el respeto a la vigencia de la libertad de expresión, y que esta no sea reprimida mediante subterfugios ni procesos en los que se pisotea la Ley y la Constitución.

Por supuesto, debemos defender la democracia en Honduras y la vigencia de los valores democráticos en la América toda. Y debemos diferenciar también a quienes pretenden utilizar la lucha por la libertad como un parapeto para liquidarla.

Artículo de opinión publicado originalmente en el
diario Hoy, 02 de julio de 2009.
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