
Por Juan Francisco Bolaños T.
La demagogia es una estrategia utilizada por muchos políticos (de diversas corrientes) que consiste en recurrir a sentimientos básicos del ser humano como el odio, el rencor, el amor, la envidia, el deseo, el miedo, etcétera, para conseguir o mantener el apoyo popular, a través de halagos, la propaganda y la retórica. También es considerado como demagogia, el discurso elocuente empleado para conseguir la atención de los demás y lograr influir en sus decisiones utilizando razones aparentemente válidas que, sin embargo, pueden resultar falsas; en este sentido, las promesas realizadas por políticos durante sus discursos, son calificadas como demagógicas, cuando se percibe que son irrealizables.
Muchos gobiernos, en casi todos los países del mundo, han sido acusados de emplear artilugios demagógicos, debido a la utilización masiva de técnicas publicitarias y de marketing, a través de la exaltación de la imagen del candidato, la manipulación de medios de comunicación, la excesiva propaganda, la utilización de conceptos que no son precisos (el cambio, la alegría, la revolución ciudadana, la seguridad, la paz, la justicia) y las polarizaciones radicales o absolutas (bien-mal; democracia-antidemocracia; honestidad-corrupción; desarrollo-atraso; riqueza-pobreza).
Se piensa que Aristóteles fue el primero en definir a la demagogia y al demagogo. La "forma corrupta o degenerada de la democracia", a la primera; y, "adulador del pueblo" al segundo. Consideraba que la demagogia conduce al establecimiento de un gobierno autoritario, encabezado por uno o por muchos que gobiernan en nombre del pueblo, confiscando todo el poder del Estado (y de sus instituciones) y arrogándose el derecho de interpretar los intereses de las masas, quienes se sienten profundamente identificados con el líder y lo obedecen sumisamente.
El demagogo no necesariamente conduce a las masas a la revolución sino que las instrumentaliza para sus propios fines personales, para proceder, una vez obtenida una amplia aprobación, no ya a un proceso de democratización o de trasformación del sistema sociopolítico, sino a la instauración de un régimen autoritario, del que el demagogo sea el indiscutido y despótico jefe (führer, caudillo, mesías), o al acuerdo con las autoridades y las instituciones existentes con tal que éstas le reconozcan una función carismática indiscutible. De esta manera los mecanismos represivos acentúan, en lugar de disminuir, las características autoritarias del gobierno y de la sociedad, e impiden la toma de conciencia por parte de las masas, según la Wikipedia.
Este personaje se destaca por ser autoritario, egocéntrico, carismático, violento, dogmático, provocador, insolente, elocuente, mentiroso, adulador, arrogante, narcisista. Y entre sus características principales, como una buena forma para reconocerlo, resaltan:
- No duda jamás, es decir, vive de afirmaciones y negaciones rotundas.
- Utiliza la ironía o el humor bufonesco.
- Desprecia a cualquiera que no comparta su criterio.
- Emplea datos numéricos o estadísticas fuera de contexto o con omisiones para apoyar una afirmación (demagogia numérica).
- Habla difusamente de derechos humanos.
- Crea falacias, es decir, parte de razonamientos aparentemente lógicos, en los que su resultado es independiente de la verdad.
- Manipula a su conveniencia la palabra "pueblo".
- Asocia una a idea o a un grupo de personas con valores negativos, hasta que esa idea o grupo de personas sean rechazados.
- Se guía más por pasiones que por la lógica o la razón.
- No responde directamente a las preguntas o a los desafíos, desviando la discusión hacia algún tema que domine o que sea polémico.
- Le gusta rodearse de gente sumisa para que lo adulen y lo admiren.
- Recurre a gestos y expresiones bajas, vulgares y populares.
- Crea falsos enemigos y los culpa de las desgracias del pueblo.
- Se vale del "falso dilema", el cual, se refiere a una situación donde dos puntos de vista son presentados como únicas alternativas aceptables (estás conmigo o estás contra mí).
Con el fin de complementar la información, sugiero la lectura del artículo "Arquetipo del demagogo", escrito por Diego Márquez Castro.
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