FAVALORO A DIEZ AÑOS
Hace 35 minutos
Soberanía individual y no coacción estatal
¿Quién tiene un presupuesto de USD18.500 al año en calzado? ¡Un millonario! Obviamente. Alguien que casi puede ponerse un par de zapatos distintos cada día. Y con ese dineral, por supuesto que no estamos hablando de cotizas compradas en el mercado de Dabajuro. Ni de unas patrióticas chancletas Lord Nelson, de plástico grueso y de color carey. Esos zapatos con tantos ceros se hacen en Italia, en Francia, en Inglaterra' no se pueden pagar con la regulación oficial. Las cuotas de Cadivi no dan ni para los cordones.
Si tuviéramos que caracterizar al Estado, diríamos que ha sido el instrumento mediante el cual unos pocos han vivido a expensas de todos los demás. Así ha sucedido a lo largo de la historia, en teocracias, monarquías, imperios y supuestas democracias.
¿Más globalización y comercio son positivos? Por supuesto. Para los países pequeños, es indispensable abrirse al mundo para exportar e importar. Ojo, es por partida doble: aprovechar los mercados mundiales para exportar lo que mejor hacemos, e importar lo que no tenemos. Esa especialización es lo que mejora la vida de las personas y de los países. ¿Acaso las personas que viven del autoconsumo, encerradas en su barrio, tienen más oportunidades de progreso? ¿Acaso encerrados podríamos vender todo el banano, atún o flores que producimos? Por supuesto que salir a la sociedad y al mundo es complejo y riesgoso, pero así se progresa… hay que estar claros que el Ecuador (contrariamente a ciertos planteamientos) es poco abierto al mundo: sin incluir el petróleo (incluirlo nos engaña) exportamos 700 dólares anuales por habitante o 15% del PIB. Países pequeños exitosos, están arriba de 10.000 dólares por habitante y 50% del PIB. Somos pobres por no abrirnos al mundo suficientemente.
Argentina, Cuba y Venezuela gozaron de monedas fuertes y respetadas que conservaban el poder adquisitivo en los tiempos cuando los bancos centrales eran instituciones serias e independientes, por lo que los gobernantes no podían robar a la población imprimiendo billetes, aumentando el circulante, borrándole ceros a los billetes, ni apodando de "fuerte'' a la moneda nacional. Hoy los "pesos'' de esos países no pesan nada y el llamado "bolívar fuerte'' es un insulto a la memoria del libertador Simón Bolívar.